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Cómo estructurar un protocolo de observación mildiu-oídio para aprovecharlo al final de la campaña

Un protocolo estable es la diferencia entre una impresión de campaña y una cifra comparable. Así se construye para mildiu y oídio, sin complicar el trabajo en el viñedo.

Equipo VitiObs

Cada año, el mismo constat. En septiembre, un viticultor mira su parcela y piensa “hemos tenido un poco más de mildiu que el año pasado”. ¿Pero cuánto? ¿En qué órganos? ¿En qué estadio fenológico exactamente? Imposible decirlo con certeza. Las notaciones existen — en un cuaderno, en una foto, en un Excel a medio rellenar — pero no son comparables de una campaña a otra.

El problema no es la falta de notaciones. Es la ausencia de un protocolo estable.

Así se estructura un protocolo mildiu-oídio que producirá datos realmente aprovechables al final de la campaña.

1. Elegir el órgano antes que nada

El mildiu y el oídio no se expresan de la misma forma según el órgano observado. Antes incluso de hablar de escala, fije su objetivo:

  • Hoja: para el seguimiento general de la presión, desde el desborre.
  • Racimo: para el impacto en la cosecha, a partir del cierre del racimo.
  • Inflorescencia: para el pico de floración, donde el oídio se expresa con fuerza.

Un buen protocolo se concentra en un órgano principal por parámetro. Mezclar hoja y racimo en una misma notación hace imposible el análisis. Si quiere ambos, cree dos parámetros distintos en el protocolo.

2. Fijar un método de conteo repetible

El método «100 hojas, 100 racimos» es un estándar por buenas razones:

  • Muestra lo bastante amplia para ser representativa.
  • Realizable en menos de 20 minutos por parcela.
  • Permite el cálculo clásico intensidad-frecuencia.

Para cada órgano observado, anote dos valores:

  • Frecuencia (F): porcentaje de órganos afectados (al menos una mancha).
  • Intensidad (I): superficie media afectada en los órganos enfermos.

El indicador sintético se calcula después automáticamente. Si anota bien estos dos valores en cada salida, tiene exactamente lo necesario para comparar parcelas, fechas y añadas.

3. Estandarizar la escala de registro

Es el punto en el que las bodegas pierden más comparabilidad.

Una buena escala:

  • Cabe en 5 o 6 clases como máximo — más allá, el campo ya no diferencia de forma fiable.
  • Se mantiene igual toda la campaña y el año siguiente.
  • La usan todos los observadores de la finca sin excepción.

Ejemplo de escala de intensidad contrastada (escala 0–5, mildiu en hoja):

  • 0 — sano
  • 1 — algunas manchas difusas, < 5% de superficie foliar afectada
  • 2 — manchas nítidas, 5–25%
  • 3 — 25–50%
  • 4 — 50–75%
  • 5 — > 75%, defoliación posible

Lo que importa no es la escala exacta que elija. Es que sea estable.

4. Ajustar la frecuencia de notaciones a la fenología

En lugar de anotar «cada 15 días» de forma mecánica, calibre sus notaciones sobre los estadios fenológicos BBCH. Eso es lo que hará comparables sus añadas — porque un BBCH 75 en 2024 y un BBCH 75 en 2025 están en el mismo punto del ciclo, aunque las fechas del calendario difieran.

Notaciones recomendadas a lo largo de la campaña:

  • BBCH 53 (botones florales separados) — primer punto de referencia.
  • BBCH 65 (plena floración) — pico de riesgo de oídio.
  • BBCH 75 (bayas tamaño guisante) — inicio de presión de mildiu en racimo.
  • BBCH 81 (inicio de envero) — punto de evaluación a mitad de campaña.
  • BBCH 89 (madurez) — balance antes de vendimia.

Cinco notaciones bien estructuradas valen más que diez notaciones parciales.

5. Estandarizar entre parcelas

Si gestiona varias parcelas, use el mismo protocolo en todas. Eso es lo que le permitirá responder a: «¿Qué parcela ha sufrido más este año?» con una cifra, no con una impresión.

Excepción: si una parcela se conduce de forma muy distinta (ensayo de portainjerto, modalidad de cubierta vegetal particular), cree un dispositivo experimental dedicado con sus bloques y modalidades. Pero el protocolo de observación sigue siendo el mismo.

6. El balance de final de campaña: lo que gana

Con un protocolo estable repetido 5 veces a lo largo de la campaña, en 10 parcelas:

  • Tiene 50 puntos de medida estructurados por parámetro.
  • Puede trazar una curva de evolución por parcela.
  • Puede comparar parcelas entre sí en el mismo estadio BBCH.
  • Puede comparar 2025 con 2024 sobre bases idénticas.
  • Tiene material para alimentar un informe HVE, un resumen interno o una reunión técnica.

Sin protocolo, tiene 50 líneas en un cuaderno. Con un protocolo, tiene un sistema de observación.

En la práctica

Lo más difícil no es entender el método. Es mantenerlo campaña tras campaña sin que se deshaga. El cuaderno de papel y el Excel no están pensados para eso.

Una herramienta de registro estructurado le permite fijar el protocolo una vez y aplicarlo en unos minutos en el campo. Los datos se acumulan automáticamente, en el formato correcto, listos para analizar.

Cree su protocolo en VitiObs en 5 minutos. Sus próximas notaciones se inscriben directamente en una base de datos comparable, sin ningún trabajo adicional por su parte.